Michael Ende (1929-1995)
Un referente universal, dentro de la populosa historia de la literatura infantil en alemán, es este escritor nacido en Baviera y nutrido desde su niñez en las vanguardias artísticas (su padre fue pintor surrealista). Recordado hoy principalmente por sus complejas fábulas Momo (1973) y La historia interminable (1979), recibió sin embargo su primer éxito en 1961 con la publicación de las aventuras de Jim Knopf (Jim Botón) y Lucas el Maquinista. Los dos tomos protagonizados por estos personajes revolucionaron el panorama de los libros para niños por su desbordante y plástica imaginación, lejos del didactismo realista vigente por entonces y casi siempre venenoso para el género.
Capítulo primero
EN EL QUE EMPIEZA LA HISTORIA
El país en que vivía Lucas, el maquinista del tren, se llamaba Lummerland y era muy pequeño.
Era extraordinariamente pequeño en comparación con otros países, como, por ejemplo, Alemania, África o China. Era más o menos el doble de grande que nuestra vivienda y estaba ocupado en su mayor parte por una montaña con dos picos, uno alto y el otro algo más bajo. En la montaña había varios caminos con pequeños puentes y cruces y además un tendido de tren con muchas curvas. El tren pasaba por cinco túneles que atravesaban la montaña y sus dos picos. Naturalmente, en Lummerland también había casas; una era corriente y la otra tenía una tienda. Hay que añadir una pequeña estación, situada al pie de la montaña, donde vivía Lucas el maquinista. En lo alto de la montaña, entre los dos picos, se levantaba un castillo.
Como puede verse, el país estaba bastante lleno. No cabían muchas más cosas en él.
Quizá sea importante saber que había que ir con cuidado y no pisar los límites para no mojarse los pies, porque el país era una isla.
Esta isla estaba en el centro del inmenso océano sin fin y las olas, grandes y pequeñas, llegaban día y noche a sus orillas.
A veces el mar estaba tranquilo y por la noche la luna y durante el día el sol, se reflejaban en él. Esto resultaba muy hermoso y entonces Lucas el maquinista se sentaba en la orilla y se sentía feliz. Nadie sabía porqué la isla se llamaba Lummerland y no de cualquier otra manera, pero esto seguramente se descubrirá algún día.
Allí vivía Lucas el maquinista, con su locomotora. La locomotora se llamaba Emma y era una locomotora-ténder muy buena, aunque quizás algo pasada de moda. Pero, sobre todo, era muy gorda.
Alguien se podría preguntar: ¿para qué necesita una locomotora un país tan pequeño?
Pues porque un maquinista necesita tener una locomotora; si no la tuviese, ¿qué conduciría? ¿Una bicicleta, quizás? Entonces sería un conductor de bicicletas, y un maquinista como es debido, quiere conducir locomotoras y nada más. Por otra parte, en Lummerland no había ninguna bicicleta.
(Jim Botón y Lucas el Maquinista, ed. Noguer)






















5 comentarios:
Simpático dibujo, pero herr Ende debe de estar pataleando su tumba: ¡odiaba la versión que hizo Wolfgang Petersen de su novela! Y no sin razón, diría yo.
(Por cierto, la cabalgadira de Atreyu, popularmente conocida como "el perro", se supone que era un dragón).
Claro! Falcor, el dragón blanco con cara de perro (creo así lo describe el libro, ¿no?). Y bueno, coincido en que la película (sólo la segunda, en mi humilde opinión; que a la primera le tengo mucho cariño) es detestable: empezando por el casting hasta... bueno, toda ella.
He leído Momo y la Historia interminable y ambas se pueden disfrutar en tantos niveles que... nada, ya veré como me agencio de Jim Botón.
No tengo a mano el libro para dar cita exacta, pero sí recuerdo bien que el nombre del "dragón blanco de la suerte, con escamas de madreperla" era Fújur en la traducción española a cargo de Miguel Sáenz (o Sanz, bueno, parece que es uno de los mejores traductores del alemán).
El aspecto de su cabeza era, en el libro, vagamente parecido al de un león (sic). Creo que Ende tenía en mente la imagen y significado de los dragones chinos; de hecho, en "Jim Botón y los Trece Salvajes" (segunda parte de las aventuras de Jim y Lucas)aparece descrito de manera muy similar un "dragón dorado de la sabiduría".
En cuanto a las novelas de Jim Botón, no sé si serán fáciles de encontrar: yo tenía ocho o nueve años cuando las leí, y no sé si permanecen en las librerías. Las publicaba editorial Noguer, de Barcelona, que no sé si aún existe, aunque creo recordar que algunos pocos niños tenían una edición y traducción distinta (¿latinoamericana?)
En cuanto a la película, yo sólo vi la primera, y me gusta cuando no la comparo con la novela. A decir verdad, ninguna de las dos me entusiasma aunque les deba buenos momentos: la primera me parece demasiado infantil, y la segunda demasiado cargada de "claves", aunque varios episodios me han dejado huella. Como prueba, mi artículo en aquel Magenta 4, del 11 de agosto de 2005: "Dos bibliotecas singulares".
http://gentemagenta.blogspot.com/2005/08/dos-bibliotecas-singulares.html
Fújur!! es verdad! ahora recuerdo lo difícil que me era relacionar ambos personajes al leer el libro (tomando en cuenta que ví la película primero, cuando era un embrión). Llegué a pensar incluso que era alguna libertad que se había tomado el traductor! jaja... qué iluso. Pero sí, así estaba también en el ejemplar que leí (disponible en la biblioteca de la udep, con los dibujos originales de Ende y no la triste versión de bolsillo (sin dibujos, sin letras rojas y verdes intercalándose entre capítulos) que casi compro a 20 lucas hace algunos meses).
P.D. Y bajo el nombre de Fujur, en google, se topa uno con esto. Jaja, no hay nada qué hacer, las referencias de Family Guy son inagotables.
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