
Víctor Borrero Vargas (1943 - 2008)
In memoriam
Víctor Borrero Vargas, junto a Cronwell Jara Jiménez despliegan, con atávica sabiduría, una encomiable eficiencia textual en su narrativa.
Él es uno de los iniciadores de esa tendencia que abordó el mundo ancestral de nuestras etnias primordiales. Víctor Borrero Vargas es en la narrativa lo que representa Lelis Rebolledo Herrera en la poética de la región: La reverente y eterna ofrenda, la rediviva identidad de los latidos primigenios y esa mágica consubstanciación con las antiguas almas que habitaron en el palosanto y esta luz de las antorchas.
Víctor Borrero Vargas, empero, ha abordado -dentro de su temática- diversiformes referentes: La epicidad bandoleril, la visión sarcástica y clasista sobre la corruptela estatal, el acontecer sindical petrolero, el abuso e impunidad del poder militar, las irredentas resonancias existenciales, la esquizofrenia dentro de la atormentada alma femenina, el escabroso y concupiscente erotismo; entre otros. Estos diversos temas son abordados y moldeados dentro de un proceder constructivo que linda con la perfectibilidad formal.
Víctor Borrero Vargas con el cuento “Allcco” se hizo merecedor de una mención finalista en el Premio Copé de Cuento en su versión XIV. Dicho cuento está ambientado en el siglo XVI: El diestro tratamiento del lenguaje recrea la mentalidad teocrática sustentadora del contexto histórico donde se desarrollan los sucesos notificados por el funcionario Juan de Malatesta a su señoría el alcalde de Trujillo, don Diego de Mora. En virtud a esta realización cuentística el grupo piurano “Magenta” le concedió –como mejor autor consagrado- en junio de este año el Premio Anual, en su primera versión, “El Escarabajo de Oro”.
A continuación presentamos un fragmento de su última novela publicada en vida:
(...) Claro, con razón Aurelio me decía que Leguía había sido el Presidente más entreguista. ¿Huelga en 1931? ¿Laudo de 1922? En pleno gobierno de Leguía, el de la Patria Nueva, un Laudo firmado en PArís, en virtud del cual los ingleses, con malas artes ganaron una disputa para la explotación de los yacimientos petrolíferos de La Brea y Pariñas, que después de 1924 pasaron a ser un enclave de la International Petroleum Company (...). Allí no tenían vigencia las leyes peruanas, era un trozo del Perú que no era peruano, y la International Petroleum Company no le rendía cuentas a nadie, no pagaba ni siquiera impuestos. Sus obreros eran reclutados de los campesinos despojados de sus tierras por los grandes terratenientes enriquecidos por el algodón, se hacían obreros a la fuerza para no morirse de hambre (...). Y como la International Petroleum Company no le rendía cuentas a nadie, mientras Velasco Ibarra amenazaba con quitarnos Tumbes, Jaén y Maynas, buques ecuatorianos se llevaban el crudo, en tanto nosotros desfilábamos en defensa de la soberanía nacional. La dignidad nacional estaba a salvo, nos decían enel colegio y para ello bastaba con desfiles y las fanfarrias, porque en 1941 ¡carajo!, le sacamos la mierda a los monos hijos de puta. Era como si tanto Ecuador como el Perú, se hubiesen puesto de acuerdo para ellos recurrir a la nulidad del Protocolo de Río de Janeiro, y nosotros secundarlos, para eludir problemas de mayor envergadura, era en buena cuenta la eterna cortina de humo que lo disipaba todo.
Happening en la milla seis
(Fragmento)
Pluma Libre, 2008
(Fragmento)
Pluma Libre, 2008





















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